Los campos amarillos
Uno de los grandes horrores que trajo la Segunda Guerra Mundial fue la realidad de los campos de concentración. Es sobradamente conocida su puesta en funcionamiento por parte del Tercer Reich, pero no fue la única potencia que recurrió a ellos: también son conocidos los campos de concentración soviéticos. Sin embargo, menos conocido es el caso de los campos de concentración estadounidenses.
La familia Mochida esperando su evacuación en Hayward, California (Desconocido, 8 de Mayo de 1942)
En diciembre de 1941 la base estadounidense en Pearl Harbor es bombardeada por la armada imperial japonesa sin declaración de guerra previa, ocasionando la entrada directa de EEUU en la Segunda Guerra Mundial. Inmediatamente tras el ataque, se comenzó a temer que que existiese una "quinta columna" formada por ciudadanos estadounidenses de ascendencia japonesa que pudiesen estar organizando un levantamiento armado que facilitase la invasión japonesa. La histeria popular se extendió y pronto políticos y medios de comunicación comenzaron a pedir la monitorización e internación preventiva de japoneses étnicos. Pronto los registros no legales a casas de japoneses se volvieron comunes.
El hecho de que no haya ocurrido algún sabotaje hasta la fecha es siniestro. Siento que el hecho de que no hayamos sufrido ataques esporádicos implica que la acción está siendo planeada meticulosamente, y que cuando llegue el momento ocurrirá de manera masiva.
John L. DeWitt, Comandante de la Defensa Oeste de EEUU, 14 de Febrero de 1942.
La presión ejercida sobre el presidente Franklin Delano Roosevelt para que promulgase una ley preventiva contra la población japonesa se volvió crítica, y a pesar de la recomendación del fiscal general y del director del FBI, finalmente Roosevelt firmó la Orden Ejecutiva 9066 el 19 de Febrero de 1942, por la cual se autorizaba al departamento de guerra a delimitar áreas de exclusión en las cuales internar a personas bajo designio de las autoridades militares. Debido a que la negativa a cumplir una orden militar no era considerado un crimen, lo que permitía negarse a ser evacuado, se creó una nueva ley por la cual se criminalizaba el desobedimiento a un militar. Se dio comienzo así al establecimiento de los campos y la movilización de más de 120.000 personas en la costa oeste de EEUU.
La gran mayoría de personas forzadas a evacuarse eran ciudadanos estadounidenses de ascendencia japonesa, aunque también había una minoría de inmigrantes japoneses, así como de alemanes. Estas personas fueron obligadas a vender sus propiedades en el plazo aproximado de una semana, y los que no pudieron sufrieron la expropiación o robo de sus viviendas. Los campos, llamados "de reubicación", solían encontrarse en parajes alejados de cualquier ciudad y estaban formados por barracones rodeados por muros y alambres, con la vigilancia de guardias armados.
Si bien en algunos campos se dieron manifestaciones pro-japonesas, la mayoría de los internados se enfrentaron a este sufrimiento con resignación y preservando la dignidad, sentimiento cristalizado en la expresión fatalista Shikata ga nai: "No hay más remedio".
Pronto el gobierno estadounidense se percató de que la medida había sido desmesurada y para diciembre de 1944 se rescindió la Orden Ejecutiva 9066. No sería hasta 1951 cuando los afectados comenzaron a recibir compensaciones, y el congreso no se disculparía formalmente hasta 1988, cuando se afirmó que la concentración se debió a prejuicios raciales, histeria de guerra y deficiencia política.
Bibliografía:
DÍAZ YELO, Ismael. (2015). Japoneses en América. Exclusión e internamiento en campos de concentración.
EL PAÍS. (2017). 75 años de los campos de concentración en EEUU.
HERSEY, John. (1988). Behind barbed wire.



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